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martes, 25 de mayo de 2010

Pancho Quilici




Biografía y Obras:
Nació en Caracas el 16 de Abril de 1954. Realizó estudios en el Instituto de Diseño Neumann y el Centro de Estudios Gráficos, CEGRA, Centro de Enseñanza Gráfica. Expone colectivamente desde 1977 y presenta su primera muestra individual en 1980, año en que fija su residencia en París. En sus primeras obras destacaba su virtuosismo como dibujante, luego irá integrando la pintura al óleo y acrílico, la acuarela y el grabado, las arquitecturas, reales o imaginarias ha sido el tema central de su obra.

Su nombre de pila es François aunque todos lo conocemos como Pancho Quilici, artista plástico, su padre Antoine Quilici, estudió Artes Decorativas; y su madre, Ellen Fratini, dirigía un taller de cerámica y exponía sus obras, reside en París desde 1980 y Se fue porque ganó una bolsa de trabajo otorgada por el anteriormente denominado Ministerio de la Cultura. Esta fue la época de los grandes salones en Venezuela y ya empezaba Quilici a destacarse como dibujante.

"Escogí París porque no me era extraña. Había hecho mis estudios en el Colegio Francia, hablaba el idioma, tenía 26 años. Era la época cuando en Venezuela se hacía mucho dibujo y tuve la suerte de encontrarme allá con Cecilia Ayala, dueña de la galería Minotauro, con quien estaba vinculado en C
aracas. En París ella dirigía la sala Dragón y estaba muy ligada al arte".

Su vida personal también se desenvuelve en la Ciudad Luz. Allí nacieron sus hijos: Daniela, Mathieu y Paola. Ya son 29 años los que han transcurrido en Europa, donde ha desarrollado su arte. Allá el dibujo sobre papel dejó de ser lo primordial. No se ha desvinculado de Venezuela, lo que se evidencia en sus paisajes inspirados en las inmensas perspectivas del país.

"Cuando un artista va a otro lugar donde el arte es materia prioritaria, lo primero que debe hace
r es empaparse de esa cultura. Para mí no fue difícil debido a esa formación francesa que había recibido. Los pocos viajes hechos a París me dejaron muy impresionado". Pero aclara que él es un producto netamente venezolano. "Todos los recuerdos más bellos los tengo después que salí del Colegio Francia hasta que me fui a París. Cosas que me marcaron para siempre".

No hace mucha referencia a los reconocimientos recibidos en el exterior. Sin embargo es necesario recordar que en 1983 se le otorgó el Gran premio en el XVIII Concurso Internacional de Arte Contemporáneo de Montecarlo.

La dualidad de sentimientos se verifican al recorrer su historial, ya que simultáneamente expone en Francia y Venezuela y ratifica: "mientras más pasa el tiempo más me aferro a los vínculos con mi país, que se concretizan en mis amigos. Después de tantos años en París no me siento francés, sigo siendo venezolano". Dualidad que desarrolla en la actividad creativa y en la del universo de los afectos. "Es muy lindo tener la posibilidad de vivir esos dos mundos. Es una suerte, ya que nos hace más universales".
"Para triunfar hay que tener suerte. No soy de los que elabora un plan. Las cosas han venido a mí porque trabajo mucho."

Las pinturas de Quilici invitan a la exploración, alentadas por los edificios incompletos, laberintos y formas geométricas semitransparentes y futurísticas que dominan la escena.

Esta combinación de paisaje y forma da origen a mundos cuyas implicaciones se extienden más allá de nuestro planeta. Quilici ha inventado un término para expresar la intención de esos microcosmos de su creación; los llama >, su propia combinación de las palabras griegas que significan universo y filosofía. Señalando una capa de pintura parcialmente oculta detrás de un velo de nilón semitransparente que contiene parte de una figura geométrica, Quilici comienza un recorrido guiado de una de sus creaciones. En la parte inferior de la obra, una superficie profusamente pintada que habrá de adquirir una forma reconocible representa el subconsciente humano. El paisaje rodea el terreno consciente, mientras que las figuras geométricas suspendidas sobre éste --a veces inscritas en capas de tela o plástico que literalmente lloran sobre la superficie de la obra-- existen en la esfera celestial de las ideas.
Su arte, dice, se propone
representar el mundo interior, dar forma a conceptos abstractos como el tiempo. la herramienta que ha seleccionado para esta tarea es una línea simple.
Quilici se considera en primer lugar un dibujante. Irónicamente admite que sus pinturas son superficies creadas específicamente para poder dibujar sobre ellas. Cuando se dio cuenta de que la pintura era demasiado rugosa para dibujar comenzó a experimentar con velos de tela y plástico grabado que ahora son comunes en sus obras.












martes, 18 de mayo de 2010

André Derain


Biografía y obras:

André Derain (Chatou, 10 de junio de 1880 - Garches, 8 de septiembre de 1954) fue un pintor e ilustrador, escenógrafo francés. Pintor controvertido y muy famoso en vida, su obra atravesó por varios periodos muy diferentes entre sí y fue luego criticado por su regreso a formas pictóricas consideradas "tradicionales" y acusado de colaboracionismo durante el régimen de la Francia de Vichy.

Hijo de un pastelero, luego del bachillerato abandonó su proyectada carrera de ingeniería por la pintura. Comienza a pintar en 1895 y en 1898-99 se inscribe en la Academia Camillo y en sus asiduas visitas al Louvre conoce a Matisse. Perteneció junto con Maurice de Vlaminck a la Escuela de Chatou e integra el grupo de Los Salvajes (Les Fauves) creadores del fauvismo. Fue influenciado por el cubismo y el primitivismo y fue gran amigo de Henri Matisse y Pablo Picasso con quien vivió un tiempo en Montmartre.

En 1916 el galerista Paul Guillaume le dio su primera exposición individual en su galeria con un prólogo de Guillaume Apollinaire e ilustró Mont de Piete de André Breton. Sirvió en la Primera Guerra Mundial en los Vosgos y destacado en Maguncia hasta 1919.

Su fama creció al ganar el Carnegie Prize en 1928 con exposiciones en Londres, Berlín, Fráncfort del Meno y Düsseldorf en 1929 y en New York y Cincinnati en 1930-1931. Sus desnudos, imágenes de Londres y composiciones espontáneas le ganan fama.

Se muda a Chambourcy junto a su esposa Alice Princet y su hija, alejándose de su grupo de amigos e intelectuales que acaban por criticarlo duramente.[1]

Con la ocupación alemana de Francia se inicia su caída. Los nazis lo admiraban y el ministro del exterior Ribbentrop le pide que pinta a su familia. Derain se niega pero acepta una invitación a Berlin en 1941 que será publicitada por el gobierno alemán y después de la Liberación perjudicará para siempre su imagen. Deberá enfrentar los tribunales ante graves acusaciones de colaboracionismo.

En 1947 diseñó los decorados de un ballet en Covent Garden y en el Festival de Aix-en-Provence los de El rapto en el serrallo de Mozart y El barbero de Sevilla de Rossini en 1947 y 1953 respectivamente.

Regresa a Chambourcy en muy malos términos con su esposa Alice, el pintor tuvo dos hijos con modelos, y la pareja acaba divorciándose en medio de agrias disputas legales. Murió luego de ser atropellado por un camión en Garches.

Bibliografía: Wikipedia













martes, 11 de mayo de 2010

Silvia Levenson



Biografía y obras:

Silvia Levenson (Buenos Aires, 1957) emigró con su marido y sus dos hijos de corta edad a Italia en 1981, huyendo de las atrocidades de la dictadura de Videla. En 1987 descubre el vidrio como material de riquísimas posibilidades expresivas durante la visita que realizó a una exposición de Bertil Vallien en Nueva York. A partir de entonces realiza algunos cursos en Suiza y Sars Poteries, Francia.

En 1990 abre su propio estudio y, como sucede con tantos artistas, será el tiempo y la práctica -los errores- los que le hagan dominar el material. Sus piezas están fundidas en moldes con la técnica de la cera perdida, siendo muy escaso el trabajo posterior en frío, ya que no busca el efectismo estético del vidrio, sus juegos de luz, sus brillos... El vidrio es para Silvia Levenson un material de ámbito doméstico, integrado en el conjunto de objetos anónimos que nos hacen más fácil la vida cotidiana. Al descontextualizarlo para convertirlo en cuchillos, zapatos, bolsos o maletas, adquiere la fuerza del discurso que sostiene. Esto es algo que distingue a Silvia Levenson de otros artistas del vidrio: que sus obras parten siempre de una idea, de un concepto a trasmitir; para ella, los objetos, sean o no de vidrio, actúan meramente como vehículos de expresión.

Trabaja realizando series, con sus variaciones. Los temas de sus obras son, bien grandes cuestiones generales como la emigración, la represión dictatorial, la huida, los viajes, etc., bien asuntos más íntimos y domésticos como las relaciones fraternales, las tensiones familiares, la agresividad, las decepciones personales, la violencia de bajo perfil... tratados todos ellos con una marcada vinculación autobiográfica, lo que les imprime fuerza y les otorga veracidad.

Sus obras, por lo general, se componen de un grupo de piezas formando instalaciones narrativas, con el apoyo o no de material multimedia. El título que las acompaña suele ser clave para su correcta lectura.

Los medios de expresión de Silvia Levenson son la ironía –a veces el sarcasmo- y la presentación de cuadros y situaciones absurdas o ridículas. En su mordacidad sin límites y en el humor negro, seco e inteligente, reconocemos su origen argentino. En alguno de sus trabajos más dramáticos, como "Plaza de Mayo" (obra de 2002), no recurre a la representación del drama de forma expresa y cruenta sino de un modo sutil; de hecho, al principio cuesta ver esta obra pero a los pocos segundos el observador reacciona y aparece un miedo envolvente, un miedo psicológico.

En la misma línea se encuentra una de sus obras más celebradas y recientes, la titulada "Están lloviendo cuchillos". Cada año el Corning Museum of Glass realiza un encargo a un artista para que ejecute su propio proyecto, el cual queda luego en la colección permanente del museo. Es el prestigioso Rakow Commission. Pues bien, "Están lloviendo cuchillos" fue el Rakow Commission de 2004.

Se trata de una instalación de 120 x 120 cm., donde 60 cuchillos fundidos en vidrio amenazan con caer sobre lo que parece ser un apacible barrio residencial representado por unas cuantas casitas unifamiliares sobre un tapete de césped artificial. Una amenaza latente se cierne sobre el hogar, sobre la parte más privada y segura del individuo. Es un miedo imaginado, que no podemos ver pero que acecha en el exterior.

Bibliografía: María Luisa Martínez Directora del MAVA

http://www.alcorcon.org/Mava/Expo/index.html#Levenson

http://www.silvialevenson.com/













martes, 4 de mayo de 2010

Tim Noble y Sue Webster




Biografía y obras:

Pertenecientes a la conspicua y agresiva generación de artistas británicos que fueron dados a conocer a mediados de los noventa, Tim Noble (Stroud, 1966) y Sue Webster (Leicester, 1967) se consagraron internacionalmente, gracias a su extraordinario eco mediático, en la colectiva Apocalypse, celebrada en la Royal Academy of Arts de Londres en 2000. Los distintivos de marca eran la provocación, la irreverencia, la capacidad de influir en los medios de masas y la versatilidad de su propuesta, sobre todo, de su técnica y material de trabajo, increíblemente maleable para adaptarse a cualquier circunstancia, haciendo uso de cualquier técnica, material o procedimiento siempre que se aviniese a sus objetivos e intereses. En tal sentido, ya desde el principio de su actividad, la pareja de artistas formada por Noble y por Webster dejan clara constancia de su descaro y cinismo, como cuando permutaron las cabezas del célebre equipo de Gilbert & George por las suyas propias en una serie de carteles que pegaron por varias grandes ciudades, indicando que también ellos querían conocer el éxito, pero de forma rápida.

Después, se hicieron famosos con sus atrevidos y desconcertantes autorretratos, invariablemente presentados como consecuencia de la proyección a modo de sombras chinescas de instalaciones consistentes en considerables montañas de basura, el detritus de nuestra sociedad consumista y opulenta, haciendo gala aquí de una estética del desperdicio, combinada con la disecación de animales, principalmente aves, que guardaba ecos con el funk art y el schocker pop, esto es, aquellas propuestas que a finales de los sesenta y principios de los setenta radicalizaron el assemblage de, por © Tim Noble & Sue Webster. "The New Barbarians", 1997-99. Fibra de vidrio y resina translúcida. 137 x 68,5 x 79 cm. Colección particular, Nueva York, cortesía Modern Art, Londres.poner un ejemplo clásico, Rauschenberg. Lo curioso, no obstante, era que en realidad esas sombras que se proyectaban en el muro no procedían del montón de basura, sino de la colocación estratégica de unos cañones de luz. Unas veces las escenas estaban hechas con una apariencia deliberadamente sangrienta, como cuando un pájaro picotea los ojos de sendas cabezas clavadas en estacas y que no son otras que las de nuestro par de artistas; otras, más abundantes, los autores se entregan a las caricias, descansan relajadamente en un prado o se entregan a la reflexión individual.

A partir de ese momento es cuando hay que situar su actual trabajo, The new barbarians, una espectacular instalación que tiene su origen en la reconstrucción de dos individuos, macho y hembra, de Australopitecus afarensis a partir de la huella dejada impresa por ambos, que permitió a los paleontólogos deducir que uno de ellos dejaba descansar su brazo en el hombro del otro, a modo de primigenia muestra de afecto. La instalación de Tim Noble & Sue Webster se caracteriza principalmente por dos aspectos, ambos fruto de su propuesta que, claro está, altera con una finalidad estética y provocadora la reconstrucción científica: en primer lugar, que ambas figuras de fibra de vidrio y resina translúcida a tamaño real están sin pelo, siendo además sus rostros otra vez el de los autores de la obra; en segundo lugar, que caminan sobre una inmaculada superficie blanca y luminosa en dirección al espectador, como si procediesen de un espacio y un tiempo indeterminados, o incluso de la nada, y avanzasen en dirección al espacio de la sala, mejor aún, en dirección a iniciar una nueva aventura. Porque lo que dejan abierto los autores, y de ahí el carácter polisémico de su obra, es que, más que una pareja identificada con uno de nuestros ancestros, ellos son quizás criaturas posthumanas, evolucionadas como resultado de la casi total extinción de la especie por un desastre nuclear o cósmico. Mientras que él está alerta con su mirada escrutadora, ella mira asombrada a su alrededor, fascinada por lo que descubre. Por eso también hay aquí una supuesta lección de optimismo histórico –la humanidad siempre avanzando– y de confianza en la curiosidad intelectual del ser humano –la humanidad siempre vigilante.

Bibliografía:

Enrique Castaños As

Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 15 de abril de 2005

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