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miércoles, 27 de junio de 2012

Bridget Riley


Biografía y obras:
Pintora inglesa, figura destacada dentro del movimiento artístico del Op Art. Creó complejas configuraciones de formas abstractas diseñadas para producir efectos ópticos llamativos.
 Nació el 25 de abril de 1931 en pitalito; allí estudió entre los años 1949 a 1952 en el colegio normal superior de pitalito, donde se especializó en dibujo, y más tarde en la Royal Academy. A finales de la década de 1950 le influyó el puntillismo de Georges Seurat, ya que el pintor Maurice de Sausmarez, gran admirador de la obra de Riley, a la que más tarde dedicaría un trabajo monográfico (1970), la persuadió para estudiarlo. Sin embargo alcanzó una gran reputación a través de las obras abstractas que ejecutó en la década de 1960, celebrándose más tarde diferentes exposiciones retrospectivas de sus trabajos, como la que organizó en 1971 la Galería Hayward.
Después de su primera etapa puntillista experimentó hacia 1960 con una pintura de grandes superficies de colores planos, antes de realizar numerosas obras en blanco y negro entre 1961 y 1965. En su segunda etapa, se concentró en la creación de series de formas geométricas, sutilmente diferentes en tamaño y forma para conseguir un remarcado sentido de movimiento, tal y como puede apreciarse en La Caída (1963, Londres). A finales de la década de 1960  experimentó con otro tipo de mecanismos ópticos, pintando líneas con colores puros complementarios, cuya yuxtaposición afectaba a la percepción brillante de los colores individuales.
Durante la década de 1970 aumentó su gama de colores, incluyendo tanto el negro como el blanco. A pesar de su alto grado de abstracción sus obras tratan de evocar su propia experiencia visual del mundo, lo que puede comprobarse, por ejemplo, en las series de pinturas que realizó en 1980 tras un viaje a Egipto.
La importancia de Riley se debe, sobre todo, a su contribución al desarrollo del Op Art. Además de influir en el trabajo de artistas de otros países, tuvo diferentes ayudantes que completaron muchas de sus pinturas siguiendo sus diseños e instrucciones. Este hecho hace hincapié en que, al igual que la mayor parte del arte de finales del siglo XX, el elemento conceptual de su trabajo llega a ser más importante que la cualidad individual de su ejecución.








































































miércoles, 20 de junio de 2012

Eduardo Fiel


Pintor brasileño, nacido en 26 de Junio de 1975, pintor autodidacta, utilizo el óleo sobre tela por primera vez en 1996. Pasando a dedicarse profesionalmente desde 1999, desenvolviendo sus obras “intensidad de lo real” en 2003, através de series de naturaleza muerta y desnudos femeninos, adquirió visibilidad y reconocimiento de su identidad artística, versátil  y contemporánea. Actualmente, Fiel trabaja con galerías de arte, así como para coleccionistas nacionales  y Extranjeros.














































miércoles, 13 de junio de 2012

István Sándorfi


Biografía y obras:
(en francés: Etienne Sandorfi; Budapest, Hungría, 12 de junio de 1948 – París, Francia, 26 de diciembre de 2007) fue un pintor húngaro que vivió la mayor parte de su vida en Francia. Su padre fue director de la filial húngara de una gran empresa estadounidense (IBM), por eso en 1950 fue condenado a cinco años de prisión en un proceso legal de concepción (acusado de espío), liberándose unos días anteriores a la Revolución húngara de 1956.1 En 1956, a los 8 años abandonó Hungría con su familia. Hasta 1958 vivieron en Alemania, luego residió en Francia hasta su muerte. Se graduó en bellas artes en la École Supérieure des Beaux Arts (Escuela Superior de Bellas Artes) de París, y también asistió a la École des Arts Décoratifs (Escuela de Artes Decorativas). Tuvo dos hijas, Ange (nacida en 1974) y Eve (nacida en1979). Falleció el 26 de diciembre de 2007 en un hospital de París, de una enfermedad aguda. Se despidieron de él el 2 de enero de 2008 en una ceremonia fúnebre en París y, de acuerdo con su última voluntad, sus cenizas luego fueron llevadas a Hungría; ahora descansa en el Cementerio de Kispest, distrito 19 de Budapest.
Inició su carrera fugándose al dibujo, luego a los 12 años empezó a hacer óleos. En sus primeros dibujos de 1956 aparecían revolucionarios vistos desde la ventana de su casa en Kispest, saliéndole tan perfectos que su madre escondió estas obras.1 Desde los 1970 durante 15 años utilizaba a sí mismo como modelo, siendo la principal causa de ello que le fastidiaba la presencia de otros mientras trabajaba en sus obras. Sin embargo no sólo alejaba a las personas de su alrededor sino también a la luz natural.1 Su primera exposición fue en una galería de París, a los 17 años. Estas pinturas las dibujaba con bolígrafo, y eran retratos generando efectos de fotografía.1 En 1973 se celebró su primer exposición importante en el Museo de Artes Modernas de París.2 Desde entonces varias galerías extranjeras competían por exponer sus obras, así que más tarde sus pinturas tuvieron lugar en pinacotecas de Copenhague, Roma, París, Múnich, Bruselas, Basilea, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco.
En su primer época, en vez de retratos, pintaba varios objetos en posiciones complicadas. Ha impactado al público con su bodegón de los intestinos.1 Entonces en sus obras a menudo se representaba en posiciones muy raras, con extremidades atadas, ojos tapados, o bien junto con objetos extraños.
A finales de los 70 y principios de 1980, su gama de colores constaba de azul, lila y sus combinaciones frías. En los 80 pintó varios fragmentos de brazo y pierna, así como bodegones, figuras femeninas, basados, por supuesto, en fotografías.1 Desde 1988 pintaba sólo figuras femeninas, utilizando muchas veces a sus propias hijas como modelos. Como su costumbre, junto a los cuerpos femeninos cubiertos de sábanas, se hallaban también objetos raros. No obstante, en sus bodegones representaba, sobre todo, botellas y frutas (manzanas, naranjas, melocotones, peras). El fondo de sus pinturas era, por lo general, la simple pared blanca, aunque también pintaba con meticulosidad las hendiduras de esta.
Su primera exposición relacionada con Hungría se celebró en 2001 en el Instituto Húngaro de París, la cual, así como sus posteriores exposiones de Hungría, fueron organizadas por Kálmán Makláry. El día de su primera exposición en Hungría fue en 2006, exactamente 50 años después de que abandonara el país. En esta figuraban quince de sus pinturas, expuestas por la Galería Erdész y Makláry Fine Art de Budapest. Del 13 de abril al 3 de junio de 2007 tenía una exposición coleccionista en Debrecen, donde se podía ver setenta obras suyas en el MODEM (Museo de Artes Modernas y Contemporáneas de Debrecen).
En los húngaros viven unas ansias fuertes hacia una moda cultural de la que fueron excluidos durante décadas. Vienen una tras una las exposiciones que quieren parecer vanguardistas, las instalaciones, los monocromos. Quieren imitar la éxtasis del arte capitalista, que en el occidente representa ya una cultura artificial y muy anticuada. La moda no es solo la más grande enemiga del arte, aún peor es aquella moda que ha pasado de moda: hace ridícula a la idea que tienen los funcionarios sobre el arte como tal.
Aunque haya estudiado en incluso dos institutos de gran renombre, siempre se consideró a sí mismo un artista autodidacta. Los críticos de arte con frecuencia englobaban a Sándorfi entre los artistas hiperrealistas; sin embargo él mismo nunca se consideró como tal, ya que en sus obras, aparentemente minuciosas, siempre hubo fallos intencionados (como por ejemplo un brazo o un pie borrosos), que rompía el efecto fotográfico de la pintura.














































































miércoles, 6 de junio de 2012

Antonio Berni

Biografía y obras:
(Rosario, 1905 - Buenos Aires, 1981) Pintor argentino. Tras un período de búsquedas en Europa, cuya etapa más singular fue el aporte expresionista, Berni se inclinó hacia el realismo, poniendo su pintura al servicio del ideal humano y social.
Sus dotes artísticas le llevaron, a la temprana edad de diez años, a ingresar como aprendiz en un taller de vidrieras policromadas. En el taller aprendió las primeras nociones de dibujo, disciplina que cursó más tarde también en Rosario. A los quince años Berni ya tenía muy claro cuál era su vocación y realizó una primera exposición con paisajes y retratos que le valieron la consideración de niño prodigio.

Fue invitado a exponer hasta cuatro veces, en Rosario y en Buenos Aires, antes de recibir una beca para realizar un viaje de estudios a Europa. Con veinte años, Berni llegó a Madrid y dedicó tres meses a recorrer España: Segovia, Toledo, Córdoba, Granada y Sevilla, ciudades monumentales cargadas de historia en las que tuvo la oportunidad de conocer las obras de los maestros españoles (Velázquez, El Greco, Zurbarán o Goya), que sin duda impresionaron al joven artista.

Tras este primer contacto con el Viejo Mundo, Berni llegó a París en febrero de 1926. En esta ciudad, que todavía era la capital del arte, el joven pintor descubrió las vanguardias y se inició en algunas de las técnicas (grabado y collage) y los estilos (Fauvismo y Surrealismo) que conformarían su obra futura. Recibió clases de pintura del neocubista francés André Lothe y del fauvista Othon Friesz, que ejercieron gran influencia en su estilo, y aprendió la técnica del grabado con Max Jacob.
En estos años frecuentaba el círculo de artistas argentinos conocido como el Grupo de París. Conoció al pintor Lino Eneas Spilimbergo, con el que trabó una sólida amistad que les llevaría a colaborar en muchos proyectos a lo largo de sus vidas. En 1929 tomó contacto con el círculo de los surrealistas a través del escritor Louis Aragón, amigo suyo y que ejerció una gran influencia en el pintor. La obra de Berni se fue decantando claramente hacia este estilo y hoy se le considera como uno de los primeros artistas latinoamericanos de estilo surrealista. Desde París realizó una serie de viajes a Italia, Holanda y Bélgica.
En 1930 volvió definitivamente a su país natal, donde se encontró con su amigo Spilimbergo y con el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros. Juntos recibieron el encargo de realizar un mural en Rosario (Mural Botana, 1933). Tras esta enriquecedora experiencia, el estilo pictórico de Berni se decantó claramente hacia una pintura comprometida, consciente de una realidad muy distinta a la que había dejado en París; un estilo conocido como realismo social narrativo, característico de todo el continente americano, aunque con marcadas diferencias entre los distintos países.
Se instaló en su ciudad natal, Rosario, una ciudad con una vida cultural muy activa. En esta década de 1930, Berni desarrolló una gran actividad política: tomó parte importante en la creación de la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y se afilió al partido comunista. En 1933 fundó el grupo Nuevo Realismo, desde el cual se realizaron proyectos artísticos cargados de intención política que convertían lo cotidiano en objeto de la obra de arte.
Viajó por todo el país para conocer la realidad social e investigar la vida cotidiana de su entorno, hasta que en 1936 se instaló definitivamente en Buenos Aires, donde comenzó a dar clases de dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes, actividad que compaginó desde entonces con su labor creativa. En este periodo fue nombrado presidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, institución a la que siempre estuvo ligado.
Para entonces ya era un artista consagrado y recibió el encargo de realizar un mural, junto con su amigo Spilimbergo, para el pabellón argentino de la Feria Mundial de Nueva York (Agricultura y Ganadería), al que siguieron los de la Sociedad Hebraica, realizado en 1943, y el de la Galería Pacífico, de 1946. Simultáneamente realizó una importante serie de retratos de su mujer y su hija Lili, que sin duda denotaban un giro en su obra hacia un periodo de introspección que le llevó en la década de 1950 a adoptar un estilo expresionista, de tintes dramáticos, que desembocó en una serie de paisajes urbanos en los desaparecía la figura humana.
En la década de 1960 retomó su interés por retratar los personajes que le rodeaban como instrumento para hacer crítica social. Su estilo conservó el carácter expresionista, pero fuertemente influido por el Pop Art y el realismo social. En este periodo creó dos personajes: Juanito Laguna y Ramona Montiel, ambos de los bajos fondos; él, de los suburbios de Buenos Aires, y ella, de los más sórdidos ambientes parisinos.
Las series protagonizadas por estos personajes retratan con gran agudeza de observación, y desde un punto de vista crítico, episodios de la vida cotidiana. La técnica predominante es el collage, tanto el tradicional collage "matérico" (realizado a partir de materiales de desechos) como el fotomontaje. En estas series (además de la mencionada, realizó dos más tituladas La Luna y Los monstruos, así como un conjunto de retratos populares), Berni alcanzó una gran calidad plástica y un estilo muy personal en el que retomó la estética surrealista. En 1962 recibió el Premio Internacional de Grabado y Dibujo de la Bienal de Venecia.
En la década de los setenta realizó una serie de trabajos escenográficos y decorativos, así como ilustraciones y colaboraciones con revistas, tanto nacionales como extranjeras. Los medios gráficos, que siempre habían interesado a Berni y en los que se manejaba con maestría, fueron un importante canal de distribución de su obra. Continuó con sus series populares y creó nuevos personajes como La difunta Correa, que llegó a convertirse en un mito popular. Su pintura seguía dominada por la técnica del collage. En sus últimos años realizó una serie de esculturas.